Historias Blancas
Carlos fue uno de mis mejores amigos de aquellos años de la adolescencia.Tal vez no el mejor, pero fue uno de los más especiales.Lo hacía especial su permanente erotismo, siempre tenía una historia  excitante para contarnos, a mi, a mis amigas...bueno creo que a todo el mundo.

Creo que vivía para eso y escucharlo relatar sus historias de sexo era  realmente excitante, aquellos relatos quedaban a veces en la mente y seguían calentando aún cuando ya Carlos estaba lejos.

Principalmente revivian en mi mente cuando ya me encontraba en la soledad y oscuridad de mi cama, era dificil cerrar los ojos y no dibujar en la mente, las calientes historias de Carlos.

 Por cierto, muchas de estas imágines terminaron en una agradable masturbación solitaria...era lo único que calmaba mi mente de aquellas calenturas  adolescente.

Sin embargo, ésta no era la afición principal de mi amigo Carlos. Su anhelo más caro era, presenciar mi acto de masturbación. Si, su deseo principal era mirarme mientras yo buscaba mi propio orgasmo a través de mis personales e íntimas caricias.

Cómo soñaba Carlos verme acostada en la cama, sin bragas, tal vez desnuda, tocandome, acariciandome, apretandome, sobandome hasta llegar al más caliente de los orgasmos.
Siempre recuerdo sus ruegos:

- Pili, ¿te masturbarias mientras yo te miro?

- Claro que no tonto, como puedes pensar en eso... respondía siempre yo.

Pero lo cierto es que yo si lo pensaba. La idea estaba siempre en mi mente y se hacía poderosa cuando yo estaba masturbandome, en los mejores momentos de mi placer, pensaba en Carlos, en sus historias y en la posibilidad de que estuviera mirandome como realizaba mi caliente auto satisfacción sexual de chica adolescente.

Por cierto que pensar en su presencia, en lo que haría si me estuviera mirando, hacía mas grande mi excitación, la cual a veces se tornaba  incontrolable. A pesar de todo esto, yo continuaba dando una respuesta negativa a todos los intentos de Carlos por ser testigo de mi acto sexual más caliente.

- Ya te he dicho que jamás me vas a mirar mientras me esté masturbando...que locuras tienes tú en tu mente- Continuaba diciendole yo.

- Pero Pilarcita, si es solo mirar, prometo no tocar,  prometo ehhh..te prometo todo lo que tu quieras.. solo tienes que dejarme mirar y seré feliz - decía él.

Si, por cierto, decía yo y me despedía de él.

Horas más tarde y sola en mi cama, pensaba en su proposición..pensaba en lo excitante que podría ser, realizar mi auto placer mientras un chico estuviera mirando..Sonreía al saber que nunca podría hacer eso..pues me daría mucha verguenza.

Finalmente todos estos pensamientos me llevaban a calentarme intensamente y si el sueño no me vencía, seguramente terminaba masturbandome. Así pasó el tiempo, hasta que una tarde cualquiera Carlos no fue a clases, era algo sorprendente, pues él nunca faltaba... por cierto que lo extrañamos en aquella oportunidad y nos preguntabamos si tal vez estaría enfermo, o de viaje, o simplemente aburrido.. todo era posible.

Personalmente  era mucha mi curiosidad, y a la salida de clases fui a su casa que no estaba lejos de la mia. El salió a la puerta y mi pregunta fue lógica y bastante directa:

- ¿Por qué no has ido a clases hoy?

- Bah, hoy estaba aburrido de todo eso y decidí quedarme en casa - dijo él.

- ¿Y qué han dicho tus padres por todo esto?-  Pregunté.

- ¿Mis padres?, ellos están de viaje, no volverán hasta el fin de semana -  dijo Carlos..

- Ah, eso explica todo, de modo que estas solo y por ese motivo no fuiste a clases -  terminé diciendo yo..

- Si, si..ese es el motivo, ¿Acaso nunca te has quedado en casa disfrutando de la soledad del  hogar ? Además aproveché el tiempo para ver algunos videos antiguos..Ven Pili, quieres acompañarme a seguir viendo estos videos?

Sin responder le seguí hasta su habitación en el  segundo piso donde realmente estaba viendo algunos videos. Poco me costó darme cuenta que eran videos eróticos, tal vez porno. Pero mi juvenil curiosidad no me permitió mayor análisis y me senté al borde de su cama a ver esos dichosos videos de mi amigo Carlos.

Las primeras imagenes me provocaron una intensa excitación y mi respiración se hizo mucho más rápida de lo normal. Hice grandes esfuerzos por parecer impasiva y ocultar mi creciente excitación. Estaba muy preocupada por mi cara, pues la sentía arder y estaba segura que Carlos me preguntaría por qué me había sonrojado. Luchando con todo esto quise dar la imagen de una estatua fria como el mármol, no sabía hasta ese punto si lo había logrado, pues Carlos estaba demasiado ocupado disfrutando de las eróticas imagenes que nos ofrecía el porno video.

Creo que esto duró algunos minutos hasta que la pantalla anunciaba el fin de las imágenes eróticas, demasiado pronto para mí, pues aún sufría los efectos de una gran excitación, pero por otro lado me alegraba pues así podría irme a  casa y llegar rapidamente a mi cama para masturbarme como nunca lo había hecho. Las palabras de Carlos rompieron mis pensamientos..

- ¿Te ha gustado el video Pili?

 - Si, dije, aún agitada un tanto.

- ¿Te ha calentado mucho ?,¿Vas a ir a tu casa a masturbarte ?, ¿te haras una rica pajita?- preguntó Carlos.

Quise ser sincera por lo menos una vez y le dije:

- Si, creo que lo haré más tarde en mi cama, creo que he quedado lo suficientemente caliente como para hacerme unos ricos cariños, pero no es tu asunto de interés que lo haga o no

- Pero Pili, para que esperar tanto, puedes hacerlo aqui, sabes que estamos solos, solo necesitas tenderte en la cama...y hacer..bueno..hacer lo que sabes hacer tu cuando te masturbas.. dijo Carlos.

A mi mente vieron todas esas noches en que pensaba y me calentaba con la posibilidad de que me miraran mientras me masturbaba. Mi silencio hizo que Carlos insistiera:

- Vamos, Pili, solo recuestate, relájate, ponte cómoda  siente como tu excitación te invita a tocarte..yo solo voy a mirar..puedes sacarte tu ropa de colegio o solo levantarla..como quieras..

Bueno, debo reconocer que por lo menos la primera  idea era buena, aquella de recostarme en su cama,  eso me relajaría... de manera que lo hice para descansar de tanta agitación. Estuvimos así por algunos minutos, él a los pies de la cama mirandome como yo descansaba tranquilamente. En realidad yo no estaba descansando sino, pensando que hacía allí acostada mientras él me miraba suplicando con su mirada que me masturbara o no sé que otra cosa.. Sentí calor y me saqué la chaqueta de mi uniforme colegial y así quedé con mi blusa blanca y mi falda escolar que era de un color azul oscuro. Ví en sus ojos el deseo de penetrar la tela de mi blusa para mirar mi sujetador de color blanco igual.

Ya me sentía más tranquila y sentía unos extraños deseos de observar sus reacciones a cosas que yo nunca había hecho frente a otra persona.

Como algo impulsivo y con una erótica lentitud, tomé el borde de mi falda azul y la levanté  suavemente hasta mi cintura. Carlos abrió inmensos ojos y tamaña boca, pensé que su saliva caería por entre sus labios. Claro, nunca había visto más allá de mis rodillas y ahora me podía ver entera, con mis blancos muslos y mi hermosas bragas blancas plagadas de flores celestes.Creo que intentaba decir algo pero no podía, al ver su silencio, decidí darle otra visión y de este modo recogí mis piernas, antes extendidas para que pudiera apreciar de mejor manera la figura de mis muslos. Cuando creí que ya lo había disfrutado, abrí ligeramente las piernas para que tuviera la imagen de esas chicas eróticas que aparecen en las revistas para adultos. Sentí que mi amigo Carlos se doblaba ligeramente sobre su estómago, creo que lo estaba torturando una inmensa excitación y ya no podía ocultar su verga endurecida.

Se acercó con alguna dificulta hasta mi y de este modo pudo admirar mis piernas desde muy cerca,pero era mi braguita el centro de su atención. Especialmente la zona donde la tela es transparente y podía apreciar mi vello púbico, sin embargo la parte más interesante estaba cubierta por la doble textura que oculta muy bien el vello y la forma del sexo femenino.

En ese momento presentí que no sería dificil masturbarme en su presencia, o por lo menos, podría intentarlo.Llevé mis manos a los muslos por la parte interior, subiendo desde la rodilla hasta los bordes de mi braguita, mis dedos se detenían en los bordes de la tela para abrirla ligeramente. Con esta caricia, siempre me masturbaba imaginando que mis manos eran los muslos peludos de un hombre que iba a penetrarme con su verga muy dura.

Continué con este tipo de caricia mientras Carlos observaba de muy cerca, su respiración me decía cuan caliente se encontraba al tenerme tan cerca  y dispuesta a la vez.

Mi propia excitación hizo que cerrara mis ojos y que mis caricias fueran creciendo en intensidad, ya mis dedos tocaban sin reserva alguna, las partes sensibles de mi sexo, este juego erótico hizo que mis braguitas de humedecieran en gran medida.. De pronto sentí que ya era hora de sacar mis bragas y mi falda, pues se habian transformado en algo que si bien habian calentado mucho a Carlos, me molestaban considerablemente.

Abrí mis ojos para ver la cara de Carlos cuando estaba bajando mis bragas, las bajé lentamente para disfrutar más de su excitación.Me parecia que nunca había visto algo similar en su vida, lo cierto es que mi sexo lucía muy atractivo, con su vello púbico color castaño y su notable humedad.

- Pili, dijo Carlos, ahora te vas a masturbar, ¿verdad?

No respondí, pero llevé mis dedos a mi sexo en la típica posición de tocación y él comprendió que realmente me iba a hacer una deliciosa pajita.

Mis primeras caricias me llenaron de intenso placer y la presencia de mi amigo mirando las hicieron aún más intensas. Sentí la necesidad de apretar mis pezones de modo que le pedí a Carlos que desabrochara mi blusa, él lo hizo nerviosamente pero bien, entonces pude excitar mis pezones por debajo de mi sujetador.. en pocos instantes más, ya estaba entregada a la más caliente de mis auto tocaciones, me había liberado de la presencia de mi amigo y más aun, la utilizaba para hacer mayor mi deleite personal. El espectáculo era grandioso para Carlos que no dejaba de suspirar y sentirse preso de la más increible excitación.

El estaba gozando de todo mi acto sexual, miraba mi cara, sentía mi respiración, escuchaba mis gemiditos de placer, miraba mis dedos como pulsaban mi clítoris..todo para él era motivo de sublime placer.

Sin embargo, presentí que el no soportaría tanto  tiempo así y le dije que también el podía tocarse y tocarme a mi de igual manera.Así le pedí  que olvidara su promesa de no tocarme si yo aceptaba masturbarme para él.

La noticia le llegó muy bien y lo primero que hizo fue liberar su verga la cual  se extendió en toda su longitud al sentirse liberada. De pronto tuve un súbito temor de que podría penetrarme con esa hermosa verga, pero mis temores se fueron al ver la sonriente cara de felicidad de mi amigo. Ahora el tenía de facultad de tocarme y lo hizo sin mayores esperas.Así sentí sus cálidas manos tocando mis muslos en todo su recorrido...casi  hasta la parte húmeda de mi coñito.Con su otra mano estaba acariciando su verga que se encontraba  muy erecta y lubricada un líquido blanquecino.

- Por favor Pili, sigue masturbandote ahora..dijo él.

No tardé mucho en retomar mis caricias eróticas personales, las que me llenaron nuevamente de gran placer. ahora era todo distinto,pues sentía una de sus manos recorriendo mi cuerpo, todas las partes que le era posible tocar. Mi vientre, mis caderas, mis senos, mis hombros, mi boca, mis mejillas, mi cuello, incluso mis deditos que estaban cumpliendo su función masturbadora. Todo esto me llevó rapidamente a alcanzar un delicioso y sacudido orgasmo.Fue grandioso y creo que él lo disfrutó tanto como yo.

Le dije que quería una vez más, le prometí que podría alcanzar otro orgasmo, de modo que reinicié mi juego erótico..Carlos que no había terminado, se unió a mis deseos rapidamente. Solo que esta vez, tomó mi mano y la llevó hasta su caliente, dura y húmeda verga.Sentí una extraña electricidad al tocar su miembro sexual, un torbellino dificil de explicar. De este modo yo quedaba  masturbandome con una mano y con la otra, tocando y excitando la verga de mi compañero de clases. Sin embargo, yo no tenía mucha experiencia en masturbar a chicos y debí dejar a Carlos con su propia masturbación..

Por instantes, sentí como ambos eramos presas del intenso placer de la masturbación. Yo le estaba dando un gran espectáculo erótico y  me sentía muy excitada al verme gozada visual y manualmente. Cierro fuertemente mis ojos al sentir que ya se aproxima mi segundo orgasmo, se anuncia más intenso que el primero, es la sensación que tengo.

Carlos ya comprende que me voy a venir y sacude con más fuerza su miembro viril..lo siento gemir, lo siento agitado, siento su placer en el aire. Con mayor celeridad y fuerza, mis dedos pulsan  mi sexo, mi clítoris para alcanzar todo el placer que sea posible en estas circunstancias.. Ya viene,, lo siento venir..intenso y rápido..

Sin embargo lo que llega a mi vientre es una caliente cantidad de líquido blanco y viscoso, está tan caliente que me hace sacudir. Cuando quiero saber qué es, siento una segunda ráfaga del líquido masculino, esta vez mojando mi vientre, mis dedos masturbadores y parte de mi muslo. El tercer regalo líquido vuelve a caer sobre mi vientre dejandolo aun más caliente y mojado..En este instante llega mi orgasmo el cual pude disfrutar con todas estas cosas nuevas que no conocia en mis solitarias masturbaciones.

Como lo había presentido, este orgasmo fue más intenso que el primero y creo que me permitió conocer placeres que eran desconocidos en esa época para mi. Al sentirme más tranquila, escucho a mi compañero pedirme disculpas por haberme mojado con su semen, en ese instante aprecio que gran parte de mi cuerpo ha sido mojado por el líquido de mi amigo de clases. A pesar de esta incomodidad, ambos quedamos muy conformes y satisfechos.Creo que yo más que él, pues nunca pensé que podría realizar el acto más secreto de mi vida, ante los ojos de un  amigo adolescente como yo.

Desde ese entonces comprendí que la masturbación no solamente debía ser algo personal y escondido, comprendí que podía compartirla y que también podía anhelar a ser masturbada por algún amigo. Entendí que tenía mucho que aprender, entre otras cosas, aprender a masturbar a los chicos si quería el mismo trato de su parte.

Creo que son las historias blancas propias de la adolescencia.
 

Pili

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