Placeres Familiares II
Creo que ustedes recordaran mi primera experiencia en el relato Placeres Familiares. Pues bien, en aquella ocasión ocurrió que a pedido de mi marido, tuve una extraña relación sexual con mi joven sobrino.

Todo lo que sucedió en esa oportunidad, quedó muy grabado en mi mente y finalmente se transformó en una de mis fantasias favoritas, y esa fantasia no es otra cosa que el deseo de querer repetir todo lo vivido aquella noche. Por cierto, nuestro sobrino ya no vive con nosotros, pero para esta temporada de vacaciones he recibido la noticia de que nos visitará por un breve periodo. Al enterarme de esto, he sentido como mi fantasia ha revivido con mayor fuerza e ilusión.

Muchas veces, haciendo el amor con mi marido, imaginaba que mi sobrino estaba cerca de mí disfrutando de mis caricias. O que era él mismo el que me tenía penetrada y me follaba con su juvenil pasión. Lo mas excitante para mí es recordar su modo de hacer el sexo, un modo del todo inexperto pero atractivo por esta misma razón.

Pues bien, finalmente mi sobrino llegó a casa una tarde de domingo. Lo saludé afectuosamente y le dije que estaba feliz de tenerlo nuevamente en casa, de igual manera, mi marido lo recibió con cariño y le dijo que esperaba que su estadia en nuestra casa, fuera muy feliz. Nuevamente nuestro sobrino quedó alojado en la habitación vecina a la nuestra, la misma donde aquella noche acudí a hacer mas placentera su juvenil masturbación.

Por cierto debo decir que desde aquella tarde en que llegó mi sobrino, me he sentido mas sensible sexualmente. Estar cerca de los dos hombres que me habían gozado al mismo tiempo, me provocaba una permanente excitación y la idea de volver a repetir la misma situación,me hacía soñar. Sin embargo, los dias pasaban y mi marido no me hablaba del tema, no había insinuación alguna de que deseara ver nuevamente a su esposa follando con su sobrino. Solamente un pequeño consuelo llegó a mis anhelos sexuales respecto a mi sobrino. Pues desde siempre he ofrecido a mi esposo, reconfortantes masajes de aceites y lociones después de su baño; Por esto mismo es que una vez que sale de su ducha, mi marido se tiende completamente desnudo sobre la cama para recibir los descritos masajes.

Lo diferente de aquella oportunidad fue que mi marido llegó de la ducha acompañado de mi sobrino y entonces me dijo:

- Jimena, ¿Podrías dar un masaje también a nuestro sobrino? Creo que se sentirá mucho mejor después de recibir tu revitalizador golpe de aceites y lociones.

- Si, dije yo, puedo dar a nuestro sobrino los mismos masajes que te doy a ti, no es un problema.

De esta manera, ambos se tendieron desnudos sobre la cama. Ver aquellos dos hombres desnudos y tendidos en espera de mis masajes y atenciones no dejó de despertar mis mas oscuras fantasias de sexo en trio. Muchas imagenes recorrieron mi mente llenandola de inconfesables deseos y sueños eróticos. Por otro lado, lo encontraba inexplicable, y me preguntaba como era posible que ellos me esperaran impasibles para recibir mis masajes si en realidad ya debian haberme desnudado y lanzado a la cama para gozarme como se hace en el mejor de los trios.

Bueno, con mi resignación decidí comenzar los masajes con mi marido que me esperaba con los ojos cerrados, poco a poco fui dejando sobre su piel cremas y aceites para lubricarla y recuperar su hidratación. Discretamente, a veces, mi sobrino miraba como mis manos recorrian el cuerpo de mi marido, en especial cuando me encontraba en las cercanías de su verga, el morbo de mi sobrino era latente en ese instante. Consciente de aquello, brindé a mi marido sensuales masajes en los alrededores de su sexo, movimientos circulares, rectos o sinuosos que aumentaban la imaginación y excitación de mi sobrino. Por mi parte, yo estaba igual o mas caliente que el muchacho, soñando en que ya llegaba el momento en que ambos me tomaban para poseerme apasionadamente. Pero, era evidente que nada parecido a eso iba a suceder de manera que cuando pensé que ya había dado suficientes masajes a mi marido me dispuse a atender a mi sobrino.

Veo que tengo su cuerpo desnudo a mi disposición y mi primera acción es dejar caer sobre su piel, la diluida crema blanca. La dejo caer sobre ésta morbosamente como simulando alguien que está eyacualando sobre él... De pronto su cuerpo luce invadido por estas manchas blancas y en especial, la zona de su sexo. Su verga también ha recibido una buena porción de crema la cual iré retirando según el avance de mi masaje. Mis manos llegan a su piel como un animal hambriento llegara a su presa. Hago que mis manos giren sobre él lubricadas por la crema anteriormente derramada. Pongo mucha atención y dedicación a la zona de su vientre, su pecho, sus hombros. Pero ahora debo retirar la crema que cayó sobre su pene... Tomo su miembro viril que ya estaba escandalosamente erecto y sobre la piel de su verga, distribuyo toda la crema blanca disponible.

Mi masaje sobre su verga es lento y prolongado, de suaves movimientos que logran finalmente, diluir toda la crema hidratante. Ahora otorgo masaje a sus muslos, mi excitación ya no tiene límites y siento el latido de mi sexo dominarme completamente. En ese instante mi marido dice:

-Oh gracias mi amorcito por el masaje que nos has dado, estaba delicioso. Creo que a nuestro sobrino le sobran los deseos de darte una buena follada. Bueno, creo que ya se ha hecho muy tarde, nos veremos esta noche en la cena mi amor, debo salir con nuestro sobrino.

De este modo ellos abandonan la habitación dejandome sola, excitada y triste. En realidad, la llegada de mi sobrino a casa, me había puesto sexualmente mas activa y en mi mente se ocultaban los oscuros deseos de ser poseida por ese hombre que es mi marido y por ese joven que es mi sobrino.

Pues bien, la hora de la cena llegó y la compartimos con la noticia que traia mi marido:

- Este fin de semana iremos a descansar al campo, dijo él, de manera que hay que reunir la carpa y todos los implementos de camping.

Al día siguiente, mi sobrino y yo preparamos todo lo necesario para poder tener un buen fin de semana en el campo como lo había dicho mi marido. El chico estaba muy animoso de ir fuera de casa de modo que me ayudó considerablemente en todos los quehaceres. Salimos un día sábado muy temprano a nuestro encuentro con la naturaleza, al cabo de un largo trayecto en nuestro automovil, nos detuvimos en un hermoso lugar lleno de verdor, de aire fresco y perfumado. Mi espíritu se sintió renovado al contacto de las maravillas que la naturaleza había puesto en ese lugar. Gran parte de la mañana la pasamos instalando nuestro campamento el cual lucía muy bello al final de la jornada.

El resto del día lo dedicamos a la diversión y a disfrutar de las bondades del paisaje. Largos paseos por el bosque, carreras, caminatas y juegos fue nuestro único quehacer. Los tres permanecimos muy unidos y solamente los dejé vagar por el bosque para regresar a nuestro campamento a preparar la cena.

La noche cayó y pronto vi regresar a mi esposo y a mi sobrino que venían en busca de nuestro refugio donde yo estaba preparando una deliciosa cena al aire libre. Cenamos y luego nos quedamos charlando bajo aquel bello cielo estrellado, una fogata nos mantenía reunidos, cercanos y amparados del frio. Luego se hizo tarde y mi marido dijo que ya era la hora de dormir y como teniamos una sola carpa, los tres debiamos dormir juntos.

Me metí a la única cama térmica que teniamos con mi camisa de dormir y mi braguita de algodón. Esperando que llegaran ellos, mi mente nuevamente comenzó a tejer cálidas fantasias eróticas, pues en breve estaría acostada con dos hombres y en realidad, no sabía cuales eran las intenciones de mi esposo respecto a eso.

-Veo que ya estás acostada Jimena -dice mi esposo entrando a la carpa con mi sobrino- pues bien, nosotros también venimos en busca de esta cómoda cama para descansar.

Entran ambos y se desvisten quedando solamente cubiertos por sus slips, se ubican cada uno a mi lado quedando yo, por tanto, al centro. Muy callados se quedan junto a mi y llego a creer que está muy cansados.

Pasan pocos minutos y ya puedo advertir que están dormidos, solo yo me mantengo despierta y con la mente abierta a inconfesables fantasías eróticas. el cuadro es patético: dos hombres dormidos y en medio de ellos, una mujer deseosa de ser tomada. Masturbarme en esta posición sería demasiado incómodo, solo me resta dormir y olvidarme de mis frustrados deseos. Pero estoy demasiado caliente para dormir de manera tan sencilla,me aseguro de que ellos realmente duermen y siento el incontrolable deseo de tocar a mi sobrino. Con cuidado y mucha suavidad pongo mi mano en su vientre, lo acaricio hasta tocar la tela de su slip. Se que a muy corta distancia descansa su verga juvenil. Levanto ligeramente su slip y comienzo a jugar con su vello púbico, no por mucho tiempo, pues mi mano ya tiene atrapada su verga que se encuentra dormida y pequeña. Con dificultad, bajo su prenda interior para poder toquetear en mejor forma al joven. Lo vuelvo a tocar ahora mas comodamente y con mayor placer, pero todos mis movimientos han terminado por despertarlo y su verga acariciada por mi mano, comienza a ponerse dura y a levantarse lentamente. Siento cómo me excito al sentir que su miembro viril ya se ha puesto duro y está disfrutando de mis escondidas caricias... tal vez como lo fue aquella noche del pasado, cuando le di mucho placer.

Los minutos siguientes fueron solo para acariciar y sobar la verga de mis sobrino hasta sentir como mis dedos se humedecian por su líquido sexual. La cabeza de su pene ya estaba muy mojada y lubricaba mis dedos para una mejor frotación. Podía sentir su placer a través del movimiento de su cuerpo y de los reprimidos gemidos que mi sobrino trataba de controlar para no despertar a mi marido que se encontraba al lado de nosotros. Sin embargo, me es difícil sobar la verga de mi sobrino con suavidad, ahora deseo hacerlo con mayor energía para provocarle un placer mayor, pero aun temo que mi marido despierte. De pronto, mi sobrino, sin aguantarse mas, comienza a tocar mis pechos, a jugar con mis pezones, a sobarlos y a apretarlos..puedo sentir sus manos que intentan sacar mi camisa de dormir para tocar mejor mis senos. Me siento muy bien al ser tocada eróticamente por mi sobrino pero de pronto, siento que otra mano se une a dichas tocaciones, es la mano de mi marido que ahora también busca mis senos.No sé si está soñando, o es algo instintivo o que simplemente despertó con todo el movimiento que hice al tocar a mi sobrino. Las manos de mi marido y las de mi sobrino se encuentran, mi marido comprende que ya estoy siendo tocada por el joven y decide realizar sus caricias en otra zona de mi cuerpo. De este modo, sus manos bajan hasta mi vientre en evidente busqueda de mi sexo. De modo que esta es mi situación ahora, tengo en mis manos la polla de mi sobrino, mientras él y mi esposo me están toqueteando calientemente.

Las caricias de los dos hombre van en aumento y veo como ambos ya se encuentran muy excitados.. sus movimientos corporales indican que están deseando una pronta follada. Las manos de mi esposo ya me han despojado de mi braga y juega con mi humedecido y anhelante sexo. Al fin siento la voz de mi marido que me dice :

-Oh Jimena,sigue sobando la verga de nuestro sobrino,el pobre chico debe estar tan caliente, pero no lo hagas acabar todavía.

Por su parte mi marido ha realizado muy bien su trabajo en mi sexo y me tiene al borde del orgasmo, de modo que mi sobrino y yo ya estamos casi por alcanzar nuestro máximo placer.

Mi marido comprende todo esto entonces detiene todas las tocaciones de nuestro trio y enciende una luz de camping regulable la cual la deja a una minima intensidad,solo lo suficiente para que nuestros cuerpos y formas se puedan apreciar con claridad. Luego se dirige a nuestro sobrino y le dice:

-Bueno sobrino, creo que ya es hora de que gozemos a tu tía Jimena, ya ves que ella tiene muchos deseos de ser follada por nosotros dos, creo que ya se ha acostumbrado a manejar dos pollas a la vez.

Ahora desnuda completamente,ambos se dedican algunos instantes a mirarme bajo la rara visión que da la tenue luz de camping. De igual modo, alcanzo a distinguir las vergas que en la semioscuridad lucen erectas y prontas a penetrar mi cuerpo. Mi marido ordena a mi sobrino a que se levante y se disponga entre mis piernas. Tú la penetraras primero, le dice al muchacho. Seguidamente, y gentilmente, mi marido abre mis piernas para que el joven encuentre el tibio camino de la penetración. En un instante siento como ya la cabeza de su pene ha invadido la entrada de mi vagina y luego, la invasión completa se produce. Un intenso placer me recorre al sentirme invadida por el pene húmedo de mi sobrino, el joven a la vez, muy excitado, intenta llegar muy profundo dentro de mi, comprendo lo caliente que está y su deseo de poseer intensamente a su tía. Ahora mi sobrino disfruta de mi sexo realizando un rico movimiento de sacar y meter su dura verga en mí. Por instantes se queda metido muy adentro, por instantes me sacude con la fuerza de su juventud, todo se ha transformado para él, en un juego erótico que le está otorgando un delicioso placer, al igual que a mí. Y al igual que a mi marido que está disfrutando enormemente de la follada que sacude a su mujer en manos de su sobrino.

Es un espectáculo que le da mucho placer y que logra aumentar cuando incita a su sobrino a que me haga el amor de la manera mas caliente posible. A ambos en realidad, nos pide realizar un coito muy cachondo, cosa que no nos será muy dificil de lograr ya que yo deseaba intensamente esta sesión de sexo al igual que mi sobrino. De pronto, mi sobrino anuncia, entre suspiros, que va a terminar... No por favor, no lo hagas aun, le pide mi marido. Es demasiado pronto, quiero que folles a tu tía por un tiempo mayor. Para evitar que mi sobrino acabe, mi marido le pide que salga de mí y descanse. De esta manera, el joven saca su pene de mi sexo y se recuesta cerca de mí. Mi marido, sin poder contenerse, ocupa su lugar y me regala una feroz penetrada. Su amplia verga es recibida por mi cuerpo con el renovado placer de sentir su incontrolable calentura. Mi marido me folla con intensidad llevandome a sentir los oscuros deseos que tenía de hacer sexo entre tres. Muy cerca de mi, está la verga de mi sobrino, pero temo que al tocarla o besarla, pueda acabar, pues el chico está al borde de lanzar todo su placer por doquier. Puedo apreciar que al joven le cuesta un gran trabajo contenerse y no poder disfrutar de su orgasmo, mas aun ahora que está mirando como su tía está siendo poseida y gozada por su tío. Mi ventaja de ser mujer me permite abandonarme a mi primer orgasmo, del cual disfruto con gran placer bajo la verga anhelante y penetradora de mi marido.

Mi sobrino se excita aún mas al verme acabar bajo el manejo sexual de mi marido, el chico no se contiene y pone su verga cerca de mi rostro, tocando mis mejillas y haciendola rozar con mis labios. Esto me produce nueva excitación y creo que también ha despertado un nuevo deseo en mi marido, ya que al verme acosada por el pene de mi sobrino en mi zona facial, ya provocado mayor intensidad en el sexo que me está dando. Por instantes, los tres estamos disfrutando sin control bajo este cuadro sexual, no somos capaces de modificarlo y con una rapidez sorprendente, alcanzo un nuevo orgasmo, Mis muestras de placer han llevado a mi marido y a mi sobrino, a un límite que no pueden soportar y creo que cada cual alcanzará su placer del modo en que se produzca. Todo se ha vuelto mas intenso, ahora mi marido disfruta casi con violencia la invasión de su pene en mi vagina y mi sobrino soba y hace rozar su verga sobre las distintas partes de mi cara.

Olvidandome de que el chico pueda terminar o no, tomo su verga y la hago disfrutar sobre mis labios o sobre mis mejillas otorgandole una deliciosa masturbación facial aun sin llegar a mamar su verga.Sobre mis labios y mi lengua queda el sabor intenso de su sexo en un líquido que mantiene lubricada toda su verga. Mi mano masturba el miembro viril del muchacho con el deseo declarado de que finalmente termine en mí. Mi marido no puede quitar sus ojos ante el ardiente cuadro que le estoy ofreciendo al hacer este trabajo de masturbación con mi sobrino.

Finalmente el joven, alcanza su placer y su semen caliente, en gran cantidad, es despedido hacia mi pecho y mi vientre desde la posición facial en que se encontraba.

Mi marido y yo no nos contenemos ante la caliente mojada que me ha dado mi sobrino y sintiendo ambos su líquido sexual en nuestros cuerpos, alcanzamos unidos, un fenomenal e inolvidable orgasmo. Hubiera deseado haber realizado mas proezas con este deseado trio que extrañaba desde hace un buen tiempo, pero creo que la presencia de dos hombres me excita demasiado y limita mi tiempo de actividad sexual.

Por otra parte, también opuedo observar que mi marido y mi sobrino, de igual manera se excitan demasiado cuando realizamos este trio familiar. Sin embargo, he quedado completamente complacida al haber disfrutado nuevamente de los exclusivos goces que otorgan estos Placeres Familiares.
 
 

Pili

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