Baby Sitter
por Pili
Había decidido trabajar, por algún tiempo, como baby-sitter, es decir, cuidando bebés cuando sus padres no están en casa. Necesitaba algún dinero y este es un trabajo cómodo para mí. Tuve una contratación para cuidar un bebé por una noche en una casa de familia adinerada, de manera que era una buena oportunidad de reunir dinero. Llegué hasta aquel hogar, que mas parecía una mansión y los padres confirmaron su deseo de confiarme su bebé. Ellos tenían tres hijos, Rodrigo, Sergio y el bebé de aproximadamente un año. Los otros chicos eran menores, adolescentes, creo que 16 y 15 años respectivamente.

El bebé era un amor y muy temprano se quedó profundamente dormido, lo dejé en su habitación, la cual era bastante grande y me dispuse a leer algo. Mas tarde bajé al salón principal donde Rodrigo y Sergio jugaban en su ordenador, juegos de azar. Los chicos muy simpáticos por cierto, me hicieron participar de su juego y allí pasamos algunos momentos muy divertidos intentando ganarle a otras personas que se conectan a la red de internet. Pero se hizo tarde y ellos debían acostarse, por mi parte, yo debía volver a cuidar al bebé.

- Bien chicos - les dije - es hora de dormir, de modo que busquen sus pijamas y se van a la cama.

Me obedecieron y luego de charlar un poco con ellos, se fueron a sus habitaciones. Subí a donde se encontraba el bebé y éste aún dormía plácida y tranquilamente.

- Esta va a ser una noche muy tranquila - me dije para mí - y me acosté a dormir en la cama que se encontraba en aquella habitación.

A la mañana siguiente, todo fue normal y entregué el bebé a su madre la cual junto a su esposo, había regresado algo tarde. Me despedí de la familia y me dijeron que me llamarían si necesitaban nuevamente mis servicios. No pasó mucho tiempo y otra vez soy requerida por la misma familia para cuidar nuevamente al tranquilo bebé. En cierto modo, ya conocía la rutina: Acostar y cuidar al bebé y si este estaba tranquilo, bajaría luego a conversar y a jugar con Rodrigo y Sergio.

Todo sucedió como lo pensaba, el bebé se durmió temprano y nuevamente bajé al salón donde estaban los adolescentes. Esta vez no jugaban en el ordenador sino que conversaban de sus juveniles existencias. Rodrigo es el mayor y de carácter más impulsivo, por su parte, Sergio es más callado e introvertido lo que no impedía su delicada simpatía.

Conversamos de muchas cosas y sentí que los chicos se sentían muy bien junto a mí, pero la hora pasó y llegó otra vez la hora de la cama. Les ordené que fueran por sus pijamas, como la vez anterior y se ahí, a la cama. Como se fueran rápidamente a sus últimas obligaciones del día, yo también subí a la habitación donde descansaba el bebé que estaba a mi cuidado, muy complacida, supe que otra vez dormiría plácidamente. Pero en breve y antes de acostarme siento que llaman a la puerta, abro y son los dos hermanos que han llegado hasta aquí. Les sonrío y les pregunto que es lo que sucede, ellos entran en la habitación sin decir nada y puedo ver que Rodrigo trae en sus manos una pequeña y hermosa caja de pequeñas dimensiones. Quedo muy curiosa y nuevamente les pregunto a qué han venido, Rodrigo silenciosamente saca de la cajita cierta cantidad de billetes... me acerco y puedo ver que es una significativa cantidad de dinero. Como aún no comprendiera nada, Rodrigo me dice:

- ¿Sabes tía ? durante largo tiempo hemos ahorrado este dinero, quizás pensando en una ocasión como esta.

- ¿Qué ocasión como esta ? le pregunto al chico.

El contesta: - Te daremos todo este dinero si te desnudas para nosotros ... nunca hemos visto a una tía desnuda.

Me sorprendo bastante pero también comprendo que su deseo es muy normal en los adolescentes, lo único que no comprendo es que por qué me han elegido a mí, aparte de ser algo que va en contra de mis principios. De manera que por algunos momentos quedo pensando en la sorpresiva propuesta que me han traído los dos hermanos.

Decido decirles que no es posible pero la gran cantidad de dinero me hace pensar con mayor detención. Como yo dudara por algunos instantes, Rodrigo me vuelve a preguntar :

-¿Te vas a desnudar para nosotros?... también nos gustaría tocar algo de tu cuerpo.

Resuelvo que no es un pecado muy grave mostrar mi cuerpo a aquellos deseosos chicos de manera que, con aún una pequeña duda, les digo que acepto. Ante la afirmación ellos sonríen complacidos y se sientan en un amplio sofá que hay en la habitación. Solo queda que de comienzo a esta extraña sesión de exhibicionismo ante los chicos.

- Está bien, está bien, les digo mientras me paro frente al sofá y frente a sus ansiosas miradas.

Comienzo lentamente a soltar los botones de mi blusa y me desprendo de ella quedando solo con mi sujetador en la parte de arriba. Puedo apreciar cómo Rodrigo y Sergio se agitan y se acomodan reiteradamente en su asiento del sofá. Suelto los botones de mi falda y la dejo caer... ya los chicos pueden ver mis braguitas que son de tamaño regular y adornada con cuadritos rojos sobre una tela blanca. Pienso en mi sujetador y lo libero de su broche para también liberarlo de mí y dejar mis senos ante la mirada de los chicos, sus ojos se clavan en mis pezones que son de color claro. Como visto botas de mediana altura, pienso en sacármelas también pero Rodrigo me pide que me las deje puestas, me dice luego que las botas me hacen ver mejor y mas sexy. De esta manera, solo restan mis bragas para cumplir con el trato, las deslizo suavemente y ya estoy como ellos me deseaban ver. Instintivamente llevo mi mano al triángulo de mi vellos púbico, pero luego la retiro para que mi desnudez sea completa.

Los chicos dejan el sofá y se acercan a mí para apreciarme de mejor manera, giran sobre mí y no pierden detalle de mi expuesto cuerpo. Rodrigo es el primero en tocarme y pone su mano sobre mi vientre, muy cerca del vello púbico, Sergio por su parte está detrás de mí y comienza a tocarme la espalda para luego descender su mano hasta llegar al nacimiento de mis nalgas.

Los hermanos se ven muy excitados y poco a poco van perdiendo su timidez para hacer tocaciones mas atrevidas. Rodrigo se pone frente a mí y se arrodilla para verme desde abajo, se afirma de mis botas mientras mi sexo ha quedado en la mejor de sus visiones. Sergio ha vencido su timidez y desde mi espalda alcanza mis senos abarcándolos con su juveniles manos. Luego los suelta para dedicarse a mis pezones los cuales los toca con delicada suavidad, por su parte Rodrigo sube su cabeza y la apoya entre mis muslos subiendo más y más hasta tocar con sus mejillas el triángulo de mis vellos.

En la débil penumbra voy sintiendo el acoso sexual por parte de los chicos y ante el roce constante de su juvenil piel y sus tocaciones, siento cómo una leve excitación se despierta en mí.

Sergio siempre detrás de mi cuerpo se apoya contra mis nalgas y siento en mi piel desnuda la tela de su pijama como también lo que se ha despertado entre sus piernas, Rodrigo por su parte continúa rozando su rostro contra mi vientre y mi vello púbico mientras una de sus manos toca una de mis botas. Me confundo en mi excitación y lamento lo delicado de sus tocaciones de manera que deseando un poco más, solo un poco más, tomo los dedos de Sergio y le enseño a ejercer más presión sobre mis pezones, luego tomando la cabeza de Rodrigo, la afirmo mas sobre mi vientre y la ubico más cerca de mi sexo.

Cumplido ese anhelo, lanzo un breve suspiro de excitación. No conocía este extraño tipo de calentura sexual con dos chicos adolescentes, pero puedo sentir que es más delicado, suave y a la vez más explosivo. En mi alterada confusión o tal vez deseando otra excitante variación, les digo a los chicos que estoy cansada y que es mejor que me tienda sobre el sofá. Lo hago y por la naturaleza del sofá me veo obligada a tenderme con las piernas algo separadas. Ahora tengo a un chico a cada lado los cuales reanudan sus caricias sobre las distintas partes de mi cuerpo, Rodrigo ha venido a tocar mis pechos mientras Sergio admira mi sexo sin atreverse a tocarlo, solo recorre con sus manos la longitud de mis muslos.

Como se me hiciera imperiosa la necesidad de ser tocada en mi sexo o cerca de él, tomo las manos de Sergio y las llevo muy cerca de mi tibio y ya húmedo rincón del amor. Luego le enseño a Rodrigo a excitar mis pezones ejerciendo con sus dedos, guiados por los míos, la exacta y más efectiva presión, luego de unos minutos, muy largo para mí, los chicos cambian de posición y Sergio vuelve a practicar con mis endurecidos pezones, Rodrigo por su parte ya explora las zonas más calientes de mi sexo.

Deseando tener a mis pequeños amantes mas cerca de mí y que me permitan sentir también su piel, les pido a los chicos que se desnuden para estar en iguales condiciones. Ahora puedo ver el cuerpo de los que pronto serán hombres en toda su plenitud, me admira la piel tersa y la fina figura de los adolescentes. Veo finalmente las dos pollas erectas que lucen húmedas y que claman por algún tipo de tocación.

La ansiedad de mi boca me hace acercar a Sergio hasta mi rostro para encontrarme con sus labios y otorgarle un largo, húmedo y tibio beso. Mi lengua se introduce en su boca enseñándole como debe hacer conmigo cuando me bese... este beso me calienta aún más y guío sus dedos para que mis pezones sientan una mayor presión. Rodrigo ha visto nuestro beso y deja mi sexo para también disfrutar de esta última novedad, de este modo, comienzo a besar alternativamente las bocas de los chicos... mientras hago esto, puedo adivinar que han comenzado a tocarse sus vergas, seguramente ellos también deben estar muy calientes. Tomo sus manos y las retiro de sus vergas para que no las toquen, a cambio de eso, son mis dedos las que comienzan a explorar las húmedas pollas de los chicos. Lo hago con mucha suavidad, sé que son muy jóvenes y una caricia manual sobre sus vergas podría hacer que terminaran rápidamente. Los chicos terminan de besarme y se levantan disfrutando mis caricias manuales, en dicha posición, las pollas erectas y gozosas quedan a mi completa disposición. Les digo que ambos poseen bellísimas vergas que en el futuro harán las delicias de sus novias. Rodrigo me pregunta entonces :

- Tía, ¿podemos follarte?

Esa pregunta me estremece, pues creo que follando con estos chicos sería la única manera tener mi orgasmo ya que son demasiado inexpertos para darme placer con la boca o con los dedos.

Como yo no respondiera, Rodrigo toma mi pierna por el lado de mi bota y la levanta relativamente para dejarme en posición de penetración...

- Por favor tía, que Sergio sea el primero - dice Rodrigo-

Nunca hablamos de follar, pero no sé por qué no soy capaz de decir esto y ya veo como Sergio se pone frente de mí guiado por su hermano mayor.

Inexpertamente pero sin mayores dificultades, Sergio logra penetrarme haciéndome sentir su joven y dura polla en mi caliente profundidad. Comienza a follarme lentamente mientras veo en los rostros de los adolescentes el reflejo del placer. Yo misma, en mi disimulada calentura, disfruto de la invasión que ha sufrido mi sexo y como está siendo atacado por el fuerte impulso sexual del quinceañero Sergio. Mi placer se traduce en los gemidos que escapan de mi boca mientras Rodrigo disfruta sujetando la pierna que facilita la ardiente tarea de su hermano.Veo como mis senos oscilan al ritmo de la follada y aumenta mi placer al observar a los dos adolescentes en su ímpetu sexual. Me abandono a las calientes sensaciones que ambos me provocan y estallo en un increíble orgasmo... mi cuerpo se sacude lo que desencadena un mayor placer en Sergio que igualmente termina inundando mi sexo de joven y caliente esperma.

Sergio sale de mí con su polla aún durísima y deja mi cavidad del amor dispuesta para su hermano. Rodrigo no necesita ayuda y prontamente me da una segunda y dura penetración, es evidentemente más caliente que Sergio y de inmediato comienza a disfrutar de mi sexo inundado con el semen de su hermano. Mientras soy nuevamente sacudida sexualmente por Rodrigo, le pido a Sergio que se acerque a mí para besarlo, sé que eso ayudará a mi segundo orgasmo si es que llego a alcanzarlo. Disfruto de la verga de Rodrigo como de la boca de Sergio pero creo que necesito algo más fuerte y le pido al menor de los chicos que ponga su verga en mi boca. Al contacto y al sabor del semen que aún esta en la dura verga de Sergio, siento que mi excitación aumenta aún más. El semen tibio y salado de aquella verga que había tenido su primera follada, me pone más caliente que nunca y acelera la venida de mi segunda corrida considerablemente. Así, de esta manera y dando goce a dos chicos simultáneamente, alcanzo mi propio placer aún más intenso que el primero. Rodrigo siente entonces los dulces y violentos placeres de su primera follada descargando toda su energía sexual sobre mi cuerpo. Los chicos han quedado felices y yo he recibido mi porción de delicioso placer al convertir en hombres a estos dos adolescentes que habían reunido aquel dinero para ésta, la que fue su primera experiencia sexual.

Afortunadamente el amoroso bebé no despertó durante las tareas de sexo que su cuidadora dio a sus hermanos mayores.

 
Pili
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