La cabellera de mi tía
Por Julio
 
Mi vida de adolescente tranquilo y normal cambió completamente con la llegada de mi tía a mi hogar. Mis padres la recibieron con mucha cordialidad y no tardaron en ofrecerle que se quedara con nosotros todo el tiempo que ella deseara. De esta manera mi tía Berta, que debe tener la misma edad de mi madre, instaló sus cosas en mi dormitorio que es bastante grande como para recibir dos camas y todas las cosas que son propias de las habitaciones de descanso. La tía es del tipo colorina, de mediana estatura, senos bastantes grandes y poderosas piernas que sustentan su no pequeño trasero. Su piel es blanca con pecas distribuidas a lo largo de su cuerpo y es de aquel blanco propio de las colorinas. Como todas las colorinas, posee una hermosa cabellera que baja ligeramente mas allá de sus hombros. Ella cuida mucho su piel pues dice que es delicada y que una buena hidratación, alarga la vida de la piel.

Como es lógico, en un instante, mi dormitorio se transformó en una especie de salón de belleza y conservación de las virtudes físicas de mi tía Berta. Lo primero que pude aprender de mi tía Berta fue su fuerte afición de cepillarse la cabellera por largos minutos. Esto lo hacía antes de acostarse y era como un ritual sagrado, poderoso y significativo.

Generalmente me acostaba más temprano que mi tía y me entregaba a mi afición favorita que era leer libros o revistas de diversa especie. Luego llegaba mi tía Berta hasta el dormitorio, se sentaba en una amplia silla y se desnudaba hasta la cintura y admirándose al espejo, se entregaba al cepillado habitual de su rojizo cabello. Como siempre se encontraba de espaldas a mí, solo podía admirar su cabellera, sus hombros y de vez en cuando, especialmente cuando levantaba sus brazos, alguno de sus maravillosos y blancos senos. Terminado el ritual de su cabello, mi tía terminaba por desnudarse y vestirse con su ropa de dormir para finalmente meterse en la cama. En estos instantes breves y emocionantes, yo podía ver con gran facilidad el cuerpo de mi tía... sus senos en plenitud o el triángulo pelirrojo de su vello púbico. En realidad, mi tía no era una exhibicionista, sólo que no le molestaba que un adolescente como yo, le mirara sus deliciosas intimidades. Ella lo sabía, y sonreía al saber que todo aquello me excitaba y me hacía sonrojar de verguenza. Luego, antes de dormir, me preguntaba cosas referentes al mismo tema... si yo había visto una tía desnuda, o si tenía alguna novia a quien había tocado...bueno, cosas por el estilo. Así se repetían las noches en mi dormitorio de adolescente perturbado por la erótica presencia de mi tía colorina. Por cierto que mis masturbaciones habituales habían aumentado y todos mis sueños eróticos se relacionaban con mi tía y toda la locura que había desatado en mí.

Sucedió un sábado que mis padres invitaron a mi tía a una fiesta, ellos se divertirían aquella noche mientras yo quedaba al cuidado del hogar. Salieron temprano y la casa me pareció aburrida sin ellos, cerca de la hora de acostarse, extrañaba a mi tía y su rito del cabello. No podía ver sus hombros con pecas ni la silueta de sus grandes senos blancos. Me acosté en mi cama e intenté leer, pero todo era inútil... no había consuelo para mí, luego me dormí. Mi sueño terminó cuando mi tía me despertó:

- Despierta, despierta !! ya hemos llegado. No hagas ruido, tus padres han llegado muy cansados, creo que yo también - dijo mi tía -

Finalmente despierto y me alegro de ver a mi tía y saber que mis padres ya están en casa. Mi tía colorina se ve muy alegre por lo que puedo asumir que la fiesta ha sido muy divertida

- Oh, estoy tan cansada, pero no puedo dejar de cepillar mi cabello - dice mi tía mientras se dirige al lugar acostumbrado -

Con mayor lentitud que de costumbre, mi tía se despoja de su blusa y de su sujetador, se suelta el pelo que cae majestuoso sobre la desnuda espalda y comienza con el ritual pero con muy poca energía para desarrollarlo plenamente.

Como aprecio que mi tía está algo cansada, aprovecho la ocasión para mirarla mas abiertamente, ahora casi puedo acercarme a ella sin que lo note. Pero su voz quiebra mi erótico ensueño :

- ¿Podrías ayudarme por favor con esto ? Es muy sencillo y creo que ya me lo has visto hacer muchas veces. Solo tienes que tomar el cepillo y deslizarlo por mi cabello hacia abajo.

- Si, tía... ya te ayudo - le contesto muy nervioso al saber que tendré la oportunidad de estar muy cerca de ella -

Tomo el cepillo y comienzo con el ritual ya conocido para mí, sólo que ahora, al estar mi tía sentada y yo de pié cepillándola, puedo mirar sus senos en toda su magnitud... y desde arriba, la vista es maravillosa. Veo que manejando el cepillo de mi tía, puedo manejar su lánguida cabeza y hacerla oscilar en todos los sentidos, eso me permite una visión aún mejor de sus senos.

Me excito enormemente, mi verga intenta romper la tela de mi pijama mientras siento como de manera incontrolable, me voy mojando sin poder remediarlo. Mi tía Berta siempre está de espaldas a mí y hasta podría tocarme la verga sin que ella lo notara, pero no lo deseo, solo quiero seguir disfrutando del mas bello paisaje del cuerpo de mi tía... sus senos, esas tetas blancas, tan redondas que me han calentado noche tras noche. Esos pezones rojizos y tan duros, tan bellos que invitan a morderlos o a sobarlos, a apretarlos entre los dedos o a chuparlos sin detenerse jamás.

- La parte de adelante por favor - dice sorpresivamente mi tía - Por favor ponte frente a mí y cepilla la parte delantera de mi cabello.

Que me trague la tierra, no puedo ponerme de frente a mi tía... en un segundo ella descubriría mi polla erecta y ya húmeda de tanto mirar descaradamente su cuerpo. Pero ella adivinando todo, toma fuertemente mi brazo y me hace girar de manera que en un segundo quedo frente a ella:

- La parte de adelante por favor - ella vuelve a repetir - luego agrega : Veo que te has calentado mucho cepillando el cabello de tu tía. No tengas cuidado, es completamente natural en un chico joven como tú.

Mi tía pone mi mano y el cepillo donde desea ser masajeada ahora... yo reanudo mi trabajo en la parte delantera de su cabellera como lo deseaba mi tía Berta.

Ella se acerca a mí y en voz baja me dice:

- Solo haz tu trabajo y no hagas ruido, tus padres podrían despertar y venir a tu dormitorio.

Luego mi tía Berta, ante mi asombro, me despoja de mi pijama y quedo desnudo ante ella, yo solo sigo cepillando su cabello. Su mano, su tibia mano, comienza a acariciar mis caderas y mis muslos mientras mi verga se pone más dura que nunca. Finalmente su mano llega hasta mi polla para otorgarme suaves caricias masturbatorias.

Algunos suspiros y gemidos escapan de mi boca pero mi tía la cierra con su otra mano y me recuerda que no debo hacer ruido. Finalmente ya no puedo hacer mas el trabajo de cepillar el cabello de mi tía Berta y ésta aprovecha la ocasión para poner mi mano sobre su seno. Me enseña a tocar su pecho y a pellizcar su pezón en la justa medida en que le pueda agradar. Es increíble tocar el duro y casi rojo pezón de la tía Berta, es tan duro y arranca de ella las mas violentas sensaciones. Sus caricias se han hecho ahora más intensas y sé que pronto voy a eyacular... ella lo nota y decididamente creo que mi semen se estrellará contra su blanco y latiente pecho.

Casi me es imposible dejar de gemir por el intenso placer manual que me otorga mi maravillosa tía Berta, es un tipo de masturbación que no conocía y que me sorprende por la intensidad de sus placeres. Casi en el instante final, mi tía Berta cierra fuertemente mi boca con su mano, para evitar mis gemidos y me hace correr al ritmo de su placentera caricia manual. Nunca vi salir de mi verga tal cantidad de semen en aquella interminable corrida... de pronto y en breves instantes, el pecho y los senos de mi tía están inundados de mi líquido caliente. Cuando mi placer ha terminado, mi tía suelta mi boca y puedo apreciar en su rostro, su satisfacción por haberme dado una masturbación inolvidable. Sin embargo, le pido perdón por haber mojado de esa manera sus senos.

- Tía, me siento avergonzado por que mi corrida ha sido muy intensa - le digo-.

Ella sonríe y desde sus cosas de belleza saca algo que sirve para secar la piel y con aquello comienza a limpiar sus senos como si el semen fuese crema de belleza.

Las noches siguientes fueron normales y pensaba que ya nunca más, la tía Berta necesitaría de mi ayuda para cepillar su cabello. Sin embargo, sucedió una noche en que tuvimos visitas hasta bastante tarde y mi madre me dijo que debía ir a mi dormitorio a descansar y dormir. Lamenté mucho llegar a mi dormitorio en soledad sabiendo que mi tía tardaría algún tiempo en venir a acostarse. Hastiado y sin saber que hacer, tomé desde mi escritorio, en un cajón secreto, un pequeño libro de historias y fotografías eróticas. Me sentía tan mal que no pude excitarme con aquellas calientes historias y fotos de aquel libro, mas bien creo que me quedé dormido profundamente.

Mas tarde, no sé cuanto más tarde...tal vez en un sueño o en la realidad, siento una voz que me relata un texto conocido de aquel libro pornográfico.

"Mientras la joven adolescente obtenía su primer orgasmo con aquel hombre mayor que se había ofrecido para iniciarla en el sexo, la esposa de aquel, se disponía a ser penetrada por un viejo amigo de la familia"...

Por cierto !! era mi tía que había llegado a mi dormitorio, había encontrado mi libro porno y me estaba leyendo en baja y caliente voz, las partes mas ardientes de aquel libro.

Al verme despertar, mi tía me dice :

- De manera que con esto te calientas... bueno, debo reconocer que hay historias muy cachondas y seguramente mis bragas estarán de algún modo, húmedas. - Ella sigue diciendo - Estabas dormido pero ya te he leído bastante, ahora tú me leerás a mí tus historias preferidas, solo te pido que lo hagas en voz muy baja, recuerda que no debemos hacer ruido.

 Elijo de aquel libro mis historias preferidas, las más calientes y comienzo a leerlas para el deleite de mi tía. Ella se recuesta al lado mío, apoya su cabeza en mi hombro y con su mano libre, toma mi verga para comenzar con aquellas conocidas caricias de la masturbación. Mi tía cierra sus ojos, me masturba suavemente y suspira calientemente en los pasajes más eróticos de la lectura. A pesar de ser historias ya conocidas para mí, el hecho de ser masturbado mientras leo, le da a mi lectura, un renovado y delicioso placer. La intensidad de las caricias aumenta según mi tía Berta se excita más o menos acorde al ritmo de los relatos.

De pronto mi tía me interrumpe y me dice:

- ¿Sabes que vas a mojar tu propio libro de relatos calientes?...Como ves, tu verga apunta a tu libro y creo que el pobre va a recibir una gran cantidad de leche adolescente.

Mi tía tiene razón, pero sigo leyendo a su oído, los calientes relatos mientras ya siento cercano el momento de mi corrida.

Mi tía sabe eso y hace más y más intensas sus caricias hasta que me hace acabar en medio de un placer indecible. Como ella lo dijera y al estar yo acostado con el libro a la altura de mi pecho, mi pene lanza contra el libro, las mas ardientes oleadas de semen. Ella sonríe y finalmente me dice :

- Ese libro no podía terminar de otra manera, seguramente te ha dado mucho placer desde sus calientes historias.

Así termina el segundo encuentro cachondo con mi especial y erótica tía Berta, sin embargo algo muy significativo vendría el sábado siguiente cuando mi padre nos anunció a todos que iríamos a la playa. Mi tía estaba muy contenta pues me había dicho que un baño de sol bien tomado, era algo muy saludable para la piel.

Salimos temprano en la mañana pues en la noche del mismo sábado, mis padres irían a una nueva fiesta. Llegamos a la playa que no era nudista y allí pasamos muy agradables momentos en familia, Mi tía Berta lucía un bikini y creo que se veía muy sexy vestida de esa manera. Faltando algunas horas para el ocaso, mi tía me dice:

- Quiero que me acompañes a la playa nudista pues deseo tomar mi baño de sol ahora que no hace mucho calor.

Ella toma sus cremas y extrañas cosas de belleza y caminamos por la playa hacia el lado nudista. Una vez allí, mi tía Berta lubrica toda su piel con una aromática crema, cuando sólo resta su piel cubierta por el bikini, ella se desnuda completamente y termina por cubrir toda su piel con dicha crema. Luego se tiende desnuda sobre una toalla y me dice que permanezca a su lado mientras toma su baño de sol. Estando desnuda y boca arriba recibiendo el débil sol del atardecer, mis ojos pueden apreciar en toda su magnitud la desnudez y belleza física del cuerpo de mi tía. Sus senos lucen más bellos y eróticos que nunca y el rojizo triángulo de su vello púbico, se transforma en un imán irresistible para mis ojos. Pero no sólo yo estoy maravillado por aquella erótica y cachonda belleza... veo pasar algunos chicos, mayores que yo, desnudos, que miran con gran ansiedad el cuerpo de mi tía.

La miran y de seguro se imaginan que la están follando o algo por el estilo, no le quitan de encima su mirada lujuriosa y esto me provoca crueles celos de que ellos también puedan admirar algo que está a mi lado, algo que está a mi cuidado. Los chicos se acercan más a nosotros y conversan entre ellos mientras no quitan su mirada del cuerpo de mi colorina tía. De seguro que la imaginan en un trío, o que ambos la follan alternativamente ... o, no lo sé. Sólo quiero que mi tía termine con su baño solar y volvamos pronto con mi familia. Pero mi tía Berta me dice que ahora debe exponer su espalda al sol y ahora queda boca abajo exponiendo su maravilloso trasero a la vista de los chicos cachondos. Con la nueva posición de mi tía, los chicos desnudos se sientes más excitados y su conversación, de seguro muy cachonda, se torna ahora más agitada que antes.

Afortunadamente todos mis celos y tormentos terminan cuando mi tía me dice que su baño solar ya ha concluido y que debemos volver con mi familia. Junto a ellos regresamos prontamente a casa y mis padres apresuradamente se marchan a su fiesta, quedo solo con mi tía quien sale del baño luego de tomar una prolongada ducha de placer. También tomo una ducha y me encuentro con mi tía que me invita a cenar pues ya se ha hecho algo tarde.

Luego de la cena, nos sentamos en un sillón a conversar y le relato aquello que pasó con los chicos que se calentaban mientras ella estaba desnuda en la playa. Le confieso lo de mis celos y también de lo que disfruté viéndola desnuda. Ella sonríe al saber todo aquello y me dice que de seguro aquellos chicos impidieron que yo pudiera haberla observado más detenidamente.

- No creas que no me fijé en aquellos chicos desnudos que me miraban calientemente y con ardiente deseo de tener sexo conmigo - me dice - siempre la playa y el mar produce estas cachondas sensaciones.

- ¿Entonces tu también te has calentado con eso tía? - pregunto yo -

- Pues claro - me contesta - en más de algún momento pensé que ellos se acercaban a mí y formábamos un cachondo trío de sexo en la playa.

Luego de mirar mi cara de asombro, sonríe y me dice que ya es hora de ir a la cama, el día ya ha terminado. Luego de aquellas palabras, mi tía se marcha a mi dormitorio rompiendo la costumbre de que yo soy siempre el primero en llegar allí.

Me quedo solo por algunos minutos pensando en todo lo que había dicho mi tía y no puedo evitar sentirme excitado con sus palabras cuando habló de aquel trío con aquellos chicos de la playa, pero intento liberarme de todos estos extraños pensamientos y creo que lo más acertado es ir a la cama y olvidarme de todo. Entro a mi dormitorio y mi sorpresa es mayúscula: mi tía se encuentra completamente desnuda sobre su cama. Es la misma imagen de la playa y sólo la situación es diferente.

- Ahora puedes admirarme sin que nadie perturbe tus pensamientos - dice mi tía,  mientras me invita a acercarme más a ella.

Luego continúa diciendome:

- Desnúdate e imagina que eres uno de los chicos que deseaba follarme.

Sin aún salir de mi asombro, comienzo a desnudarme mientras mis ojos disfrutan nuevamente del maravilloso cuerpo de mi tía Berta.

Desnudo ya me acerco a ella y no puedo evitar tocar sus senos grandes y blancos, ella me dejar hacer eso por algunos instantes y luego toma mi cabeza para que mi boca muerda y bese sus pezones. La piel tersa perfumada, junto a los ardientes y duros pezones desata en mí una violenta excitación. Mi tía me entrega su cuerpo para mi deleite y comienzo a explorar regiones más allá de sus pezones. En realidad, mi caliente anhelo es estar cerca de su rojizo sexo, lamerlo y besarlo como he visto en fotografías, como lo he leído en los cachondos relatos. Ella lo comprende y abre sus piernas para que mi cara pueda entrar en la caliente cavidad que forman sus muslos. Toco el vello púbico y deslizo mis dedos hacia su tibia y húmeda región del amor. Ella guía mis dedos y me enseña las partes más sensibles de su cuerpo, luego es mi lengua la que recibe la instrucción sexual de mi tía y aprendo lentamente a utilizar mi anhelante lengua para dar ardorosos placeres orales a mi tía colorina. La tibieza y el agradable sabor de sus líquidos del placer, hacen de mí el esclavo sexual de mi ahora caliente y gozosa tía. De pronto me pide que me retire de allí pero le digo de inmediato que es mi mas ferviente deseo permanecer devorando su sexo. Ella lo permite pero me dice en un largo suspiro :

- Oh...me vas a hacer terminar con tu boca.

A los breves instantes y bajo la caricia interminable de mi lengua y boca, mi tía se corre en un fantástico orgasmo. Nunca pensé que sería tan maravilloso sentir la fenomenal corrida de mi tía.

- Oh, quién creería que mi adolescente sobrino me ha llevado al clímax con su primer sexo oral, la escucho decir.

Luego de descansar por algunos segundos mi tía me vuelve a decir :

- Ahora imagina que eres uno de esos calientes chicos de la playa y me follas mientras tomo mi baño de sol.

Nuevamente bajo su experta guía, mi tía logra que la penetre y entonces descubro los placeres de tener mi verga muy dentro de su cuerpo. Tal vez mi verga de adolescente no sea tan grande como la de aquellos chicos mayores, pero creo que nuestra follada es muy caliente y placentera para los dos. Ella me enseña el ritmo y la manera de obtener el mayor placer posible. Luego deteniendo nuestro juego sexual me dice que ella no estará por mucho tiempo junto a mí y su deseo es enseñarme la mayor cantidad de variaciones sexuales que se puede tener en una follada. De esta manera mi tía Berta adopta una serie de posiciones con las cuales me es posible penetrarla y gozarla con mi ritmo o con el suyo propio. Así, la penetro de frente, desde atrás, ella estando sobre mí o yo estando sobre ella, desde su costado y de otras formas más complejas. Cada posición me resulta diferente y me otorga diferentes placeres, pero son muy breves ya que mi tía dice que terminaré muy pronto debido a mi juventud.

Como mi tía siempre tiene razón, esto sucede como ella lo ha dicho, no he sido capaz de soportar por mucho tiempo y entrego mi enorme carga de placer y semen mientras practicamos la posición del perrito. En realidad no soporté tener frente a mí su enorme culo y su femenina cabellera rojiza oscilando frenéticamente ante mi vista mientras la follaba enérgicamente, por todo esto, finalmente acabé. Sé que mi tía ha gozado junto a mí pero creo que su placer mas morboso ha sido entregarme inmensos placeres por primera vez en mi vida.

Al poco tiempo su terrible promesa se cumplió y mi colorina tía Berta abandonó nuestro hogar dejándome sumido en una profunda soledad y tristeza. Creo que me había enamorado de aquella mujer con la intensidad del amor de los adolescentes. Un día cualquiera buscando en un cajón de mi escritorio encontré algo parecido a un regalo envuelto en un bello papel. Sabía que lo había dejado mi tía Berta y con ansiedad lo abrí. Allí estaba su cepillo, aquel con el cual, más de alguna vez, cepillé su bella cabellera colorina. Un papel escrito por ella decía :

"Mi querido sobrino, tal vez este recuerdo que te dejo vuelva a cepillar el cabello de alguna hermosa mujer, entonces me recordarás. Tu tía Berta".

Realmente yo no necesitaba de su cepillo para recordarla pero comprendía su mensaje de que yo debía encontrar a alguna chica o alguna novia para rememorar aquellos hermosos y sexuales días junto a mi querida tía Berta.
 
 

Julio
 
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