Universitarias Ardientes

 
Cuando Juan entró en la carrera de informática, no dudó ni un momento en que tendría que trasladarse a vivir a Barcelona, a un piso de estudiantes. El precio del transporte desde su pueblo sería prohibitivo si intentaba ir y venir diariamente... aún así, un piso también costaría lo suyo. Tendría que compartirlo.

Fue aproximadamente en abril cuando puso el anuncio;

'Piso para compartir en zona céntrica. Chicos/as universitarios/as'.

Los primeros días ni caso. Fue por julio, cuando los estudiantes ya saben las notas de selectividad y si han entrado en la carrera deseada, que empiezan a preparar con ilusión su entrada en la universidad. Ellas eran unas chicas "cañón" que diríamos en plan coloquial.

Ana era tal vez la más bonita de todas. Morena, de larga melena y una medidas normalitas, aunque con unos pechos erguidos de manera desafiante, y sin duda la que vestía de forma más provocativa.

Eva era la típica rubia de formas generosas, culito respingón, piernas largas y que todo el género masculino piensa que es imbécil y que solo sirve para el catre. Nada más lejos de la realidad: a parte de guapa, Eva había acabado COU con una matrícula de honor, y ahora se disponía a intentar el gran asalto a la carrera de exactas. Ah, por cierto: esta fue la compañera de cuarto de Juan.

Por último nos queda Estefanía. Alta, delgada, con media melena morena, no tan voluptuosa como las otras dos, pero con una cara muy agraciada, y desprendía simpatía por todos los poros de su piel.

La verdad es que a Juan no le importaba si quienes compartían piso con él eran chicas o chicos. A sus 19 años, lo más importante para él eran los ordenadores. De todo tipo, tamaño o modo de funcionamiento. Lo suyo era una auténtica devoción desde que su padre le regaló su primera máquina cuando él tenia 8 añitos...

Durante un buen tiempo Juan fue la envidia de los chicos de su carrera -joder tío, como te lo montas con 3 tías en tu piso

- Tío! que tienes una para follar cada día ¿o que? - La verdad es que estos comentarios le sonaban bastante machistas.

Juan es de esos tipos que ante todo respeta a las mujeres, y intenta no prejuzgar a nadie por el color de su piel, raza, religión o sexo. Tal vez por esto tuviera tanto éxito con las chicas, aunque él no se diera cuenta...pues si, a sus 19 años todavía no había tenido novia, ni siquiera un 'rollo' con alguna chica.

Era tímido y nunca se atrevía a ir más allá de una simple conversación, ya que aunque la chica se estuviera muriendo de ganas de irse a la cama con él, por muchas insinuaciones que esta le hiciera, él ni siquiera se percataba. Pensaba que era feo y que aburría a las chicas... nada más lejos de la realidad. Todo lo contrario eran sus compañeras de piso. Alegres, atractivas, desinhibidas... cuantas veces había tenido que esperar en el bar de enfrente del edificio a que una de ellas 'acabara' con algun chico... él y las otras dos, claro. Y más le sorprendió el día en que al entrar se encontró con Ana y Eva y... solo un chico que se marchaba. Tampoco le dio más importancia al asunto;

- 'tengo que repasar las rutinas de C' pensaba. Nada podía pensar Juan sobre lo que le deparaban aquellas tres chavalas.

Dejadme que os lo cuente:

Estas tres chicas, ninfómanas las tres y bisexuales para más señas, se habían pasado por la piedra a más de media universidad. No eran unas cualquiera, no penséis mal. Simplemente eran unas chicas liberadas que les gustaba el sexo. Bien, como decía antes, se habían cepillado a media universidad menos a... Si, lo habéis adivinado: nuestro buen amigo Juan. Él, absorto en sus algoritmos y estructuras no acababa de 'pillar' lo que pasaba en aquel piso... pero esto tenía solución.

Entre las tres prepararon minuciosamente el plan y, un día de junio, justo antes de empezar los exámenes lo llevaron a cabo. Fue una calurosa noche. Juan volvía de una pesada jornada de 8 horas: cálculo, física, álgebra... lo único que le daba aliento para continuar era la asignatura de programación. Abrió la puerta del piso con la intención de darse una ducha fresca, comer algo y conectarse un rato a Internet... - Solo un rato y después, a estudiar - pensó.

Bueno, en realidad, él ya sabía que solo un rato no lo podría resistir, y estaría conectado toda la tarde... se duchó con agua bien fría mientras iban llegando sus compañeras. Cenaron juntos, ellas se quedaron viendo la televisión en el comedor y él se conectó a Internet hasta que las chicas se fueron a dormir.

Como el ordenador lo tenían en la habitación de Juan y Eva, él apagó la máquina y se dispuso también a dormir. Hacía calor y era difícil conciliar el sueño. Juan daba vueltas y vueltas en la cama, incapaz de dormirse. De repente, sintió una cálida sensación en la nuca y una mano como pasaba sobre sus nalgas, deslizándose hacía adelante hasta llegar a su polla. Se giró y vio a su vecina de cama acostada a su lado. la cama era lo suficientemente amplia para que cabieran ambos.

Se quedó petrificado, sin mediar palabra. Eva aprovechó para besarlo en los labios. Fue entonces cuando descubrió que ella estaba completamente desnuda. La abrazó y, sin decir nada, empezó a besarla también. Ella le puso una mano en el pecho y lo empujó hasta estar totalmente de espaldas contra el colchón. Entonces, ella se sentó sobre su pene, que rápidamente se había puesto 'a tono', y empezó a cabalgarlo.

Todo había sucedido tan rápidamente que Juan apenas había podido reaccionar. Ahora, ya plenamente consciente de la situación, solo deseaba disfrutar de aquella caliente hembra y de hacerla disfrutar a ella.
Con sus manos cogió sus pechos y empezó a masajearlos, estrujándolos levemente, a lo que Eva respondió jadeando cada vez con más intensidad...
Juan tuvo miedo que en la otra habitación, sus otras compañeras les pudieran oir, así que se incorporó y abrazó a Eva, besándola con pasión.

- vaya, si que os lo estáis pasando bien vosotros dos.Era Ana la que había dicho esto.

Asomadas a la puerta de la habitación de Juan, Ana y Estefanía contemplaban completamente desnudas la escena de pasión y lujuria que interpretaban él y Eva.
Los dos miraron hacía la puerta, Juan con cara de estupor, mientras que Eva con una sonrisa en la boca. Se levantó y cogió la polla de Juan con una mano, empezando a masturbarle rápidamente.

- Si queréis entrad, no os cortéis - invitó Eva a sus amigas, a lo que ellas obedecieron y entraron en la habitación. Se situaron al lado de Juan, de pie, junto a la cama. Eva seguía masturbándole.

- Vaya, si que la tienes grande Juan - decía Ana sonriendo Juan se extrañó de que su miembro aún siguiera erecto, es más, incluso le parecía que, pese al corte que él había sufrido, estaba su polla aún más grande...

- Eva, ¿ no te cansas? - preguntó pícara Estefanía

- Si, ¿ quieres hacérselo tu? Y Eva ofreció la polla de Juan a Estefanía, a lo que esta respondió arrodillándose al borde de la cama, y cogiendo la polla con su mano derecha.

Seguidamente empezó a hacer la que sería la primera mamada de Juan...mientras, Ana y Eva se habían acercado y ahora, abrazadas se estaban besando.
Juan no podía creer lo que estaba viendo... sus tres compañeras de piso le habían montado una orgía!

Estefanía seguía trabajándose el miembro de Juan con la boca, mientras sus otras dos compañeras se abrazaban y besaban lujuriosamente. Eva se tumbó al lado de Juan, boca arriba, y Ana se puso encima de ella en la posición del 69. Empezaron a mamarse los coños la una a la otra con fruición, sudando y jadeando al unísono. Juan, que no se había perdido detalle de la acción, alargó una mano para acariciar el trasero de Ana, mientras con la otra acariciaba a Estefanía... Los cuatro se levantaron y cambiaron posiciones: ahora le tocaba a Ana disfrutar de los favores de Juan.

Empezaron a besarse de manera muy cachonda, mientras Estefanía se sentaba en la silla de la habitación y abría sus piernas en una clara invitación para que Eva le mamase su coño, invitación que esta última aceptó de buen grado. Mientras, Ana había tumbado a Juan y se había puesto sobre él en la posición del 69.

'¿¿¿Pero que he hecho yo que sea tan bueno para merecer esto????' no cesaba de pensar nuestro protagonista ante tal escenario...

No pudo resistir mucho tiempo Juan hasta que le llegó su primera corrida de la noche. Sonará a perogrullada, pero pensaba que sin duda aquello era mucho mejor que lo que el hacía en solitario algunas veces en el baño... Sin tiempo para dejarlo descansar las tres chicas empezaron a lamerle de nuevo el falo.
Eva, sin duda la que iba más salía aquella noche, se sentó sobre la cara de Juan, dejándole su precioso coño justo sobre su boca... una invitación a la que el chaval no pudo negarse, y empezó a chuparlo mientras Ana a su vez se sentaba sobre su pene mientras Estefanía jugaba con ambas, besándolas y acariciándoles los pechos.
Pronto empezó Eva a correrse en la boca de nuestro héroe y, al verla, y como si fuese una competición de orgasmos, también lo hizo Ana...
Ambas se desparramaron sobre la alfombra, extenuadas pero satisfechas. Estefanía, que aún no había tenido su ración se lanzó rápidamente sobre Juan, besándole todo el pecho y descendiendo hasta su polla, empezando a lamerla primero de arriba abajo y luego metiéndose su capullo en la boca.

Al cabo de un rato, y siempre bajo la atenta mirada de sus dos compañeras, se puso dándole la espalda a Juan y se espetó la verga de éste en su mojado chocho. Empezó a cabalgarlo mientras Ana y Eva los animaban para que se corrieran... Estefanía no tardó mucho, llenando con sus quejidos de placer toda la estancia...

- Por favor, quiero correrme en vuestras caras - les pidió Juan, ante lo quenuestras chicas no pudieron negarse... Así es como Juan se levantó y mientras Ana de rodillas ante él le hacia una paja, las otras dos chicas, también arrodilladas y una a cada lado de Ana le acariciaban los testículos... no pudo aguantar mucho con la estimulación que le estaban haciendo sus compañeras de piso y se corrió con abundantes chorros de esperma sobre las tres.

Respiró por fin tranquilamente unos momentos, mientras sus amigas se divertían lamiéndose una a otra los restos de semen de nuestro protagonista.

- Dios, ha sido magnifico...

- Tranquilo Juan, no pienses que va a ser solo hoy... nosotras necesitamos atención muy a menudo - y entonces, poniendo las tres cara de buena niña, como las que no han roto nunca un plato, Estefanía dijo:

- y tu nos la vas a dar como esta noche, ¿verdad? Juan no pudo más que sonreír y asentir. La vida que le esperaba a partir de ahora iba a ser... bueno, como menos 'diferente' ;-)

Freejack

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